Mitos y Verdades Sobre La Anorexia

  • Es un mal de esta época. Apareció en las últimas décadas del siglo XX.
    Existen testimonios de su existencia desde tiempos inmemoriales. En la Edad Media, el rechazo a la comida era uno de los tantos estigmas que "delataban" a las brujas. Hasta la mitad del siglo XIX, fue un tema de la Iglesia. La medicina no intervenía. Se creía que tenía que ver con la posesión demoníaca o con el misticismo. Más tarde, cuando aparece la psiquiatría, la Iglesia admite que se trata de locura. La psiquiatría primero la diferenció de secuelas de enfermedades orgánicas, después la relacionó con formas graves de delirios, con la melancolía y con la histeria. Finalmente la definió como un cuadro psiquiátrico.
  • Es una enfermedad.
    Es un síntoma de otra cosa y está relacionada con la sexualidad. A fines del siglo XIX, Freíd escribió: "La tan conocida anorexia nerviosa de las adolescentes me parece representar, tras detenida observación, una melancolía en presencia de una sexualidad rudimentaria. Pérdida del apetito equivale en términos sexuales a pérdida del libido".
  • Su causa son los ideales estéticos de extrema delgadez.
    Sus causas son múltiples y deben buscarse en la psiquis individual. No hay posibilidad de establecer una relación causa-efecto. Mi investigación partió de una sospecha, un hecho de la observación: si se supone que la anorexia responde al ideal de delgadez, por qué las anoréxicas tienen un aspecto físico que no tienen nada que ver con ese ideal: son esqueletos.
  • Es culpa de la influencia de la moda.
    El criterio de la moda es embellecerse, no ponerse horrible. Además estas chicas pierden el fin que persigue la moda, que es la seducción, ya que en general su aspecto provoca temor o rechazo. Como analista no escuché que la moda tuviera tanta importancia. Entonces pensé que ese era un argumento inducido por los medios y las instituciones que ofrecen tratamientos para curar la anorexia… comiendo.
  • La obsesión por las dietas conduce inexorablemente a la anorexia.
    Es un prejuicio pseudos-científico producto de la ignorancia de la mayoría de los especialistas. Los medios, los prejuicios y el saber establecido han decidido que tiene que ver con las dietas. Las anoréxicas recuperadas que hablan en los programas de televisión dicen que todo empezó con una dieta y que después el tema se les fue de las manos. Pero es un argumento que se sostiene muy poco si uno sabe escuchar otra cosa. Las dietas no son un viaje de ida.
  • Es una epidemia.
    Que exista muchísima gente (hombres y mujeres) que se ponen a dieta porque quieren adelgazar no significa que la anorexia sea una epidemia.
  • Existe un alto porcentaje de riesgo de muerte.
    Es una amenaza basada en la distorsión de las estadísticas. Los psicólogos sistémicos y conductistas les dicen a las pacientes que si no comen se van a morir. Y no es así: es una falta de ética y una irresponsabilidad. Instalar la alarma de la muerte es una cuestión de marketing, un negocio: infunden terror y después ofrecen la solución, ya que la mayoría de estos tratamientos son pagos. Es obvio que si uno no come se muere: cualquier organismo vivo necesita alimentarse para sobrevivir. Y la cultura incorpora esto como un mandato. Pero el organismo humano puede sobrevivir mucho tiempo comiendo poco, mal o nada. Quedó demostrado en los campos de concentración. El porcentaje de mortalidad es muy bajo y está siempre acompañado por alguna otra enfermedad.
  • Las estadísticas establecen que el 10 por ciento de las adolescentes padecen anorexia.
    Es un diagnóstico apresurado que mezcla ideales estéticos con patologías declaradas. Las estadísticas están infladas. La mayor parte de las diagnosticadas como anoréxicas son chicas a quienes se les pone el rótulo de enfermas, pero en realidad son pseudoanoréxicas o dietantes (como se llama a quienes siempre están a dieta).
  • Las pacientes deben ser alimentadas contra su voluntad.
    Los tratamientos autoritarios menosprecian el riesgo psíquico de este forzamiento. Cuando uno empieza a escucharlas, en muy poco tiempo, hay un cambio de posición. Al poder decir lo que necesitan decir y poder entender lo que les está pasando, el llamado trastorno alimenticio cede. Declarar una guerra para obligarlas a comer puede desencade4nar la carrera de la futura anoréxica.
  • Son chicas extremadamente frágiles y vulnerables.
    Todo lo contrario. Tienen una voluntad muy importante, puesta al servicio de conseguirlo que quieren: no comer. Ponerlas en lugar de víctimas de la sociedad que presiona para que estén delgadas es simplificar el problema.
  • La falta de menstruación por más de tres ciclos seguidos conduce a la esterilidad.
    La anorexia interrumpe el ciclo menstrual y, por tanto, la posibilidad de quedar embarazada. Pero cuando se recupera el peso y se regulariza el ciclo se normalizan todas las funciones.

  • La identificación con la madre es el origen psíquico.
    De tiempos inmemoriales se dice que la mujer es producto de la identificación con su madre. Esa idea, más el desarrollo de una relación perturbada entre ellas, se traslada a la anorexia. Se deja de lado la relación padre e hija en la construcción de la femineidad y qué hace la hija cuando se siente mirada por el padre: qué construye a partir de eso.


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